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osotros conocemos aquí en México, D.F.,
a un hombre que estuvo en el Planeta Venus. Nos cabe el alto honor de haberlo
visitado.
Una noche cualquiera de invierno
llegamos a las puertas de su casa. Tuvimos la suerte de ser recibidos por él.
La familia estaba viendo la televisión, pero en forma muy amable apagaron la
televisión y nos dejaron a solas con él en su sala.
Es un hombre muy sincero y bondadoso; no
es ocultista ni espiritualista ni nada por el estilo; no presume de sabio; y a
pesar de haber vivido la más extraordinaria aventura cósmica, realmente no
tiene nada de orgullo.
No nos proponemos en este simple folleto
narrar en detalle lo que sucedió a este hombre; sólo queremos hablar en
síntesis y eso es todo. En el mes de agosto del año de 1953, este hombre estuvo
personalmente en el Planeta Venus. Su nombre es SALVADOR VILLANUEVA MEDINA.
El acontecimiento sucedió cuando menos
lo esperaba. Conducía un carro de alquiler con una pareja de NORTEAMERICANOS
rumbo a los Estados Unidos por el territorio mexicano a lo largo de la
carretera de Laredo.
Llevaba recorridos 484 kilómetros cuando
de dañó el carro. Los GRINGOS abandonaron el carro y se fueron en busca de una
grúa para llevar el carro al pueblo más cercano con el propósito de repararlo.
Este fue el principio de la aventura,
Salvador se metió debajo del carro para intentar repararlo; de pronto escuchó
pasos en la arenilla de la carretera y alguien le preguntó en perfecto español
qué le pasaba al coche. Salvador guardo silencio y al salirse fuera del lugar
ocupado por el carro, se encontró frente a un hombre extrañamente vestido que
medía poco más o menos 1 metro con 20 cms.
El cuerpo de dicho hombre era de una
perfección extraordinaria; blanco como el armiño y lleno de belleza en todo su
conjunto. Lo que más le llamó la atención a Salvador fue el raro uniforme y el
misterioso cinturón resplandeciente.
El hombre llevaba el cabello largo y
usaba un casco metálico muy especial. Fueron realmente pocas las palabras que
entre ambos se cruzaron en ese instante. El extraño personaje se despidió
cortésmente y luego se metió entre la montaña.
Lo más interesante vino después cuando
ya Salvador dormía; unos Fuertes golpes en la ventana de su carro lo
despertaron sobresaltado. Sin pensarlo mucho, Salvador abrió la puerta de su
carro y su sorpresa fue mayúscula al ver otra vez al mismo personaje acompañado
con otro que tenía el mismo aspecto y el mismo traje. Salvador los invitó a
entrar en su carro y luego trató de ayudarles a cerrar la portezuela, pero al
estirar el brazo derecho sobre ellos con dicho propósito, sintió una corriente
eléctrica que le paralizó momentáneamente el brazo.
La plática en el carro fue maravillosa.
Ellos le manifestaron a Salvador que venían del Planeta Venus. Salvador en
principio no les creyó y hasta se indignó creyendo que estos caballeros se
burlaban de él. Salvador llegó inclusive a afirmar que solo el planeta tierra
podía tener habitantes; dijo que así lo había aprendido por las afirmaciones de
los sabios de la tierra, etc.
¿Que
les hace pensar tal cosa?- Le preguntaron- ¿Acaso los deficientes medios de que disponen para sus cálculos? ¿No les parece demasiada pretensión creer
que son los únicos seres que pueblan el Universo?
Estas palabras ya se le hicieron muy
raras a Salvador y además el color de esos rostros tan blancos, sus expresivos
ojos, su extraña voz, sus extraños cascos, sus misteriosos cinturones, etc. le
hicieron pensar muchísimo.
Sería largo narrar toda la conversación
que Salvador tuvo con esos Venusinos; ellos le contaron cómo era la vida en
Venus; cómo vivían, qué comían, cómo eran sus ciudades, sus calles, etc., etc.
También lo sacaron de dudas
explicándoles que ellos podían convertir lo perjudicial en benéfico y formar
artificialmente su clima, su ambiente, etc. En esas condiciones si Venus fuera
INHABITABLE, ellos lo harían Habitable porque sus adelantos científicos se lo
permiten. Empero es claro que VENUS es perfectamente habitable.
Ya amanecía y los Venusinos en forma muy
amable invitaron a Salvador para que les acompañara hasta el planeta Venus.
Salvador salió del carro tras estos misteriosos hombres y ciertamente después
de un rato de andar por entre la montaña, Salvador se detuvo ante la Nave
Majestuosa.
Esta era una esfera achatada majestuosa
e impotente que se apoyaba en tres boyas que formaban triángulo. Dice salvador
que el conjunto era impresionante y que dizque daba la impresión de ser una
gran fortaleza.
Salvador entró a la nave, se cerraron
las portezuelas y ésta partió rumbo al planeta Venus. Todo lo que vio Salvador
en Venus fue extraordinario. La civilización Venusina es formidable.
En Venus la civilización a llegado a la
cúspide. Allí no se necesita el dinero. Cada ciudadano trabaja dos horas
diarias y a cambio de ello, tiene derecho a todo lo que el ser humano necesita
para la vida: transportes, alimentos, vestuarios, vacaciones, ciencia, etc.
Todo es de todos; si alguien necesita un carro, lo coge, lo usa y luego lo deja
en su lugar de estacionamiento. Si tiene hambre, come en cualquier hotel y nada
tiene que pagar, porque como está trabajando, tiene derecho a todo. Si necesita
vestido lo pide en un almacén y no paga nada, porque como trabaja tiene derecho
a vestirse, etc., etc., etc.
En el planeta Venus los carros se mueven
con energía solar. Los alimentos principales se sacan del mar. Las huertas
están sobre las azoteas de las casas y edificios. En Venus los pescados y las
frutas constituyen el alimento básico. En Venus no hay gobierno, ni patrias;
todo el planeta es la patria y sólo los sabios dirigen y aconsejan.
Preguntaba yo a Salvador sobre la
cuestión religiosa y la respuesta fue que en Venus no existen religiones y que
cada ciudadano se comporta en la calle como si estuviese en un templo. Cada
persona en Venus, considera que el templo esta dentro de nosotros mismos.
Las banquetas o aceras de las calles en
las ciudades de Venus no están quietas y están formadas con bandas metálicas
que están en movimiento y ahorran esfuerzo a los peatones. El arroyo de las
calles es decir el centro de las calles tienen cintas metálicas que recogen la
fuerza del sol con la cual se mueven los carros.
En Venus todo es de todos y toda la
familia Venusina es una gran familia. Los niños nacen en salas especiales de
maternidad y se educan y levantan en
hogares colectivos. Cuando un niño nace, es marcado en un pie. Esa marca indica
su origen y facultades. De acuerdo con eso se educa ese niño en el hogar
colectivo. Cuando ya es mayor de edad, pasa a ocupar el puesto que le
corresponde en la sociedad.
En estas condiciones la familia
particular no existe; todos en Venus son una sola familia única. Allí no hay
hambres ni guerra, ni clases sociales. Allí sólo reina la Sabiduría y el Amor.
Salvador Villanueva Medina estuvo en
Venus viviendo varios días. En ese planeta encontró a dos franceses residentes;
ambos hermanos gemelos y veteranos de la segunda guerra mundial. También ellos
fueron transportados a Venus y luego suplicaron y clamaron a los Venusinos para
que no los trajeran de regreso a la tierra; allí viven felices.
Salvador regresó al planeta tierra; fue
traído y de regreso para que les hiciera saber a los habitantes de la tierra
que Venus esta habitado.
Los laboratorios PHILIPS analizaron
tierra y plantas en el lugar donde Salvador localizó la Nave Cósmica y hallaron
un desorden molecular y atómico muy extraños. Jorge Adamski el científico norteamericano que conoció a unos
Venusinos en el desierto de nevada, también se puso en contacto con Salvador y
dictó sobre este tema una conferencia en el teatro Insurgentes de México, D.F.
Grandes científicos alemanes
investigaron el terreno donde Salvador halló la Nave Cósmica y el resultado de
sus investigaciones fue el mismo de la casa PHILIPS. Un gran Científico vino
del palacio de los reyes de Inglaterra a investigar el caso, y las conclusiones
son las mismas de la casa PHILIPS.
Por estos tiempos difíciles en que
vivimos, seremos ayudados por los habitantes de otros planetas. Es necesario
aprender a comunicarnos telepáticamente con ellos, Jesús dijo:
«Pedid y se os dará. Golpead y se os oirá». Todos podemos visitar otros
planetas si sabemos pedir.
Los Gnósticos deben desarrollar la
telepatía. Los Gnósticos deben salir a los campos, a los bosques más profundos
y allí en paz y profunda meditación, comunicarse telepáticamente con los Venusinos o con los Mercurianos o Marcianos y
rogarles los lleven a Venus, Marte o Mercurio.
En la paz de las montañas, o en la playa
solitaria, cualquier día podemos tener la dicha que tuvo Salvador Villanueva
Medina. Cada uno de nosotros puede ser llevado a Venus u otros mundos. El
sistema para comunicarnos con esos Hombres Ángeles es la telepatía. El Movimiento Gnóstico Cristiano Universal
tiene formidables sistemas para desarrollar la telepatía.
Quien quiera visitar otros mundos, no
debe beber, ni fumar, ni tener vicio alguno. Nuestro Misionero Gnóstico
Internacional Joaquín Amortegui, fue
visitado por una Nave interplanetaria en su retiro del Summum Supremun Sanctuarium.
Las ondas del pensamiento de cualquier
suplicante viajan al planeta Venus en pocos segundos, y si somos dignos y
merecedores, podemos recibir respuesta.
Un día cualquiera, en la soledad del
campo podemos tener la dicha de ver aterrizar una Nave Cósmica cerca de
nosotros y entonces pueden llevarnos, Mercurianos, Marcianos, etc. son hombres
verdaderos con cuerpo de carne y hueso. Hombres con alma de Ángel, Hombres
Ángeles.
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